Hablar del compañero Rucci no es solamente hablar del peronismo. Es hablar de Patria y lealtad. En tiempos donde se confunde la lealtad con la obediencia y donde la Patria es la gran ausente creemos que recordar a un militante de su talla es una tarea fundamental.
Las críticas que recibe Rucci vienen por ambos flancos (izquierda y derecha) y por diversos motivos. Pero el común denominador es que sea argentino y peronista. En ésto vamos a detenernos porque el odio a Rucci no es solamente antiperonista; es antipatria. El mismo odio al peronismo no tiene que ver con que Juan Domingo Perón haya sido su conductor ni su fundador, tiene que ver con odiar al país en el que nacimos, vivimos y en el que la mayoría de nosotros quiere pasar sus últimos días.
Siempre recordemos que el peronismo incomoda por ser el vivo reflejo del verdadero rostro de La Argentina: su pueblo trabajador. Rucci incomoda en las altas esferas intelectuales que compraron las ideas francesas y anglosajonas y analizan a la sociedad y a nuestro país desde matices extranjeros. Se considera que lo argentino solamente por serlo es BARBARIE y lo extranjero es CIVILIZADO.
Por izquierda y por derecha se admiran a figuras mucho menores que Rucci porque consideran que sus países son ejemplo y el nuestro no. Léase Francia, Estados Unidos o Inglaterra (solamente por nombrar algunos).
Rucci fue siempre un predicador de la COMUNIDAD ORGANIZADA (la cual fue planteada por el Gral. Perón en el congreso de filosofía del año 49'). Una pieza clave para el retorno de Perón, el pacto social y el planteo de UNIDAD NACIONAL.
El ataque a Rucci es el ataque a un proyecto nacional porque el compañero representaba eso. También es subestimar (por no decir ningunear) a los que parieron la gloriosa resistencia peronista del 55' al 73'. O sea que no solamente es minimizar a Rucci, sino que también es hacer la vista gorda dejando afuera a todos los compañeros de esa gesta patriótica. Esta actitud es propia de un sector de la política que siempre se creyó una vanguardia iluminada y trata al pueblo argentino de ignorante y de bárbaro. (En ésto coinciden progresistas y libertarios).
Si nos reivindicamos peronistas, nacionalistas y patriotas, debemos tener presente siempre al compañero Rucci, que supo ver en Perón y su doctrina una Patria GIGANTE.
Es difícil que estos párrafos le hagan justicia, pero mientras un puñado de argentinos lo recordemos, jamás estará todo perdido.
Como decimos siempre:
Está todo por hacerse.
Un abrazo,
Juan Alam
