jueves, 25 de septiembre de 2025

José Ignacio Rucci (IN MEMORIAM)



 Hablar del compañero Rucci no es solamente hablar del peronismo. Es hablar de Patria y lealtad. En tiempos donde se confunde la lealtad con la obediencia y donde la Patria es la gran ausente creemos que recordar a un militante de su talla es una tarea fundamental.

Las críticas que recibe Rucci vienen por ambos flancos (izquierda y derecha) y por diversos motivos. Pero el común denominador es que sea argentino y peronista. En ésto vamos a detenernos porque el odio a Rucci no es solamente antiperonista; es antipatria. El mismo odio al peronismo no tiene que ver con que Juan Domingo Perón haya sido su conductor ni su fundador, tiene que ver con odiar al país en el que nacimos, vivimos y en el que la mayoría de nosotros quiere pasar sus últimos días.

Siempre recordemos que el peronismo incomoda por ser el vivo reflejo del verdadero rostro de La Argentina: su pueblo trabajador. Rucci incomoda en las altas esferas intelectuales que compraron las ideas francesas y anglosajonas y analizan a la sociedad y a nuestro país desde matices extranjeros. Se considera que lo argentino solamente por serlo es BARBARIE y lo extranjero es CIVILIZADO. 

Por izquierda y por derecha se admiran a figuras mucho menores que Rucci porque consideran que sus países son ejemplo y el nuestro no. Léase Francia, Estados Unidos o Inglaterra (solamente por nombrar algunos).

Rucci fue siempre un predicador de la COMUNIDAD ORGANIZADA (la cual fue planteada por el Gral. Perón en el congreso de filosofía del año 49'). Una pieza clave para el retorno de Perón, el pacto social y el planteo de UNIDAD NACIONAL. 

El ataque a Rucci es el ataque a un proyecto nacional porque el compañero representaba eso. También es subestimar (por no decir ningunear) a los que parieron la gloriosa resistencia peronista del 55' al 73'. O sea que no solamente es minimizar a Rucci, sino que también es hacer la vista gorda dejando afuera a todos los compañeros de esa gesta patriótica. Esta actitud es propia de un sector de la política que siempre se creyó una vanguardia iluminada y trata al pueblo argentino de ignorante y de bárbaro. (En ésto coinciden progresistas y libertarios).

Si nos reivindicamos peronistas, nacionalistas y patriotas, debemos tener presente siempre al compañero Rucci, que supo ver en Perón y su doctrina una Patria GIGANTE.

Es difícil que estos párrafos le hagan justicia, pero mientras un puñado de argentinos lo recordemos, jamás estará todo perdido. 

Como decimos siempre: 

Está todo por hacerse. 

Un abrazo,

Juan Alam



martes, 21 de noviembre de 2023

¿Los pueblos se equivocan? (Respuesta a Sandra Russo)

 



Leemos una editorial de la periodista Sandra Russo en Página 12. (El mellizo progre del diario Clarín cuya tenencia le pertenece a Víctor Santamaría). En la nota vemos que la periodista recién nombrada sostiene que el pueblo argentino se equivocó al elegir como su presidente a Javier Milei. Que el pueblo "no sabe qué votó".

Desde nuestro espacio creemos que el pueblo nunca se equivoca. Siempre busca estar mejor. Tal vez el pueblo se cansó de los intelectuales que desde una superioridad moral que nadie les dio intentan "darle clases" tratándolo de ignorante.

Cuando la economía está en una situación desastrosa donde todo sube menos el salario no se puede culpar a la gente por no votar al oficialismo. No sirve de nada la agenda progre cuando apenas se puede comer o pagar el alquiler. Punto.

No encontramos una sola autocrítica de éstos intelectuales progresistas ni de altos funcionarios del gobierno del Frente de Todos (ahora llamado Unión por la Patria). Durante 4 años nos dijeron que no podíamos criticar al gobierno de Alberto Fernández porque le hacíamos el juego a la derecha, podía volver Macri o qué sabemos cuántas pavadas más. Bueno, al final fue el mismo gobierno nacional el que trajo de nuevo a Macri de la mano de Milei. Por supuesto que igual criticamos todo lo que nos parecía que había que criticar en cada espacio donde tuvimos la oportunidad. Lo peor de todo es que nuestras críticas eran para que al gobierno le vaya mejor y que no termine ganando un apátrida como el que ganó el domingo. (Encima ya dijo que quiere privatizar el petróleo).

Dejen de echarle la culpa a la gente porque los errores son de ustedes. Ustedes hicieron que en gran parte exista Milei también. Háganse cargo. Los gobiernos que no cuidan la economía de su país están destinados al fracaso. 

Nosotros vamos a seguir velando por la construcción de un proyecto propio, de Argentina y para Argentina. Ninguna receta extranjera funcionará. Ni el liberalismo ni el progresismo.

Hay que crear con lo que tenemos acá. 

Les dejamos la nota de Sandra Russo para que saquen sus propias conclusiones:

https://www.pagina12.com.ar/619798-los-pueblos-se-equivocan


domingo, 10 de julio de 2022

¿Le conviene a la Argentina implementar un salario básico universal?


Si hay algo que se ha puesto en agenda en estos días es la cuestión del salario básico universal. Impulsado por dirigentes sociales como Juan Grabois y hasta mencionado por la vicepresidenta, la medida tomó fuerza como una alternativa en el contexto de la crisis económica que atravesamos los argentinos. Si bien suena como una idea atractiva, no podemos evitar mencionar que esta idea nos trae algunos reparos y dudas. Dicho en otros términos, nos hace ruido.

Comenzando por la superficie notamos que es una idea que tuvo particular fuerza en estos últimos años por el candidato demócrata a presidente de Estados Unidos Andrew Yang, cuya plataforma se centró casi exclusivamente en la implementación del “Universal Basic Income” (literalmente salario básico universal). Al menos desde el marketing el proyecto no parece más que una traducción textual de aquello que planteaba el candidato estadounidense. Ya mencionamos en otras publicaciones la necesidad de buscar soluciones propias acordes al país sin copiar recetas extranjeras. 

 ¿Solución o resignación?

Nos preguntamos qué solución significa el salario básico universal para alguien que trabaja en condiciones paupérrimas alejadas de cualquier tipo de contención estatal, sindical o legal. ¿No sería solo un parche que blanquea esta lastimosa situación? ¿No sería resignar la posibilidad de generar empleo con salarios dignos por un pequeño ingreso complementario? No estamos diciendo que la ayuda estatal no pueda mejorar la vida de aquellas personas que lo necesitan, pero esta no puede ser una solución cuando lo que en realidad hace falta es generar trabajo y aumentar los salarios. Un ingreso complementario ante una situación tan ardua como la que estamos transitando en materia social y económica parece decir que lo único a lo que puede aspirar el Estado es a paliar los efectos de un capitalismo inhumano y no a transformar esa realidad en un sistema que nos incorpore a todos desde la matriz. 

Desde La Clave Nacional sostenemos que hay que apuntar a crear trabajo con salarios dignos y regularizar el trabajo que ocurre en los márgenes de la economía formal.

miércoles, 13 de octubre de 2021

Manual para ganar la Ciudad de Buenos Aires






A la militancia: 


Si el macrismo viene ganando consecutivamente en CABA, no podemos seguir diciendo frases del tipo "los porteños son todos gorilas" o "todos fachos" o "todas las cosas malas del mundo habidas y por haber". Es un poquito hipócrita cargarle toda la culpa a la gente de a pie. Hay que tener un poco de ojo crítico y revisar ciertas conductas que adoptamos a veces como militancia y como dirigencia.

No sirve de nada ser oposición en la Ciudad si criticamos todo y no le ofrecemos soluciones a la ciudadanía en su conjunto. Sea de clase media o no. Es por eso que nos va mejor cuando llevamos propuestas y nuevos proyectos para la ciudad y no nos oponemos de la misma manera que los troskos (solamente por nombrar a alguien).


No está mal hacer metrobus y bicisendas. Lo que está mal es que eso sea lo único que se haga. Si a la gente le gusta eso, o si hay personas que realmente lo necesitan, lo seguimos haciendo, pero nos ocupamos también de otras cosas como salud, educación, empleo y seguridad. Nuestro discurso no puede consistir en atacar al adversario por un par de bicisendas o en simplemente ATACAR a un enemigo. (No existe el enemigo en la política, ya escribimos mucho acerca del verdadero enemigo).

Dejemos a las bicisendas en paz, que total no se van a ir a ningún lado, pero prometamos y realicemos otras cosas además de eso.

Tampoco podemos ser tan inmaduros o caraduras como para acusar de "facho" al vecino que se queja de los robos y grita a viva voz que hay inseguridad. No puede ser que al tipo que se desloma laburando de sol a sol para pagar el alquiler le digamos que es un facho/oligarca porque un periodista de aspecto amigable le dijo que las tomas de tierras están mal y este pobre diablo le creyó. Lo siguiente va a sonar polémico, pero la duda me carcome la cabeza: Ya que estamos... ¿Está mal que piense que las tomas de tierras están mal? ¿Si a ese tipo le pasara eso? En todo caso... ¿No deberíamos trabajar en políticas de acceso a la vivienda que estén al alcance de la gente? Si ya tenemos algunas, podríamos mejorarlas y actualizarlas en base a la realidad que nos presenta el país, la ciudad, etcétera, y etc, etc.


En las elecciones hay que votar ideas y propuestas. No puede ser que nuestra propuesta electoral sea "vamos por una ciudad más inclusiva" (Estamos bromeando, es una exageración. No empiecen a crucificarnos). Necesitamos menos progresismo de cotillón y más Jauretche, más José Hernández.

Nuestras propuestas tienen que hablar del TRABAJO, de la salud, de la educación, de las escuelas y los hospitales. Por ejemplo: Horacio Rodríguez Larreta dijo en su campaña de 2019 que inauguró 54 escuelas. Resulta que la gente fue a corroborarlo y esas escuelas no están. Eso es una oportunidad para nosotros y es una oportunidad ni más ni menos que para construir escuelas y mejorar las condiciones edilicias de las que ya existen. 


Abrir hospitales, clínicas. reformar los servicios penitenciarios, etc. Solamente por nombrar algunas cosas. Urbanizar los barrios más vulnerables también puede ser un proyecto nuestro. Pero urbanizarlos en serio. Destinar recursos a la creación de empleo y ayudar a empresarios emergentes y PyMES. De este modo generamos puestos de trabajo. GENERAR TRABAJO es gobernar también. 

Para cambiar la realidad hay que ganar las elecciones, y para ganar las elecciones hay que tener un discurso terrenal que atienda las demandas reales de la gente. Hay que mostrarle a la gente que no somos unos extraterrestres y que también vivimos en CABA y nos preocupa que haya demandas insatisfechas.


Y hay que mejorar la comunicación con el adversario y con el votante que no es ni "larretista" ni "progresista" ni "peronista".

Es muy fácil hacerse el revolucionario discutiendo con el vecino que votó a Larreta...

CORRECIÓN: Es muy fácil hacerse el revolucionario. PUNTO.

Si nuestro discurso está focalizado en los temas centrales y/o los problemas reales de la gente que habita la misma ciudad que nosotros, tenemos una gran oportunidad para ganar una elección en CABA. Si seguimos haciendo campaña de la misma manera que todos los años anteriores... vamos a perder por goleada.


Los aires de superioridad moral que suelen compartir de manera recíproca la "izquierda" y la "derecha" no sirven para nada. Esta actitud que tienen de "darle clases" al pueblo y venderle la verdad revelada solamente nos tira para atrás. Por supuesto que podemos unirnos con otras fuerzas, somos peronistas, apoyamos la unidad, pero justamente, hay que tener un discurso que a la mayoría de la gente le interese.


La política NO SE TRATA DE TENER RAZÓN. La política se trata de GANAR y punto. Fin.

Uno puede tener razón y perder por goleada cuarenta elecciones seguidas. No importa "la razón".

Si no hablamos en serio, vamos a quedar como los que siempre buscan "tener razón" para dormir tranquilos. Se pierde la discusión importante porque nos ponemos de nuevo en una lógica de amigos y enemigos y nos olvidamos de la profundidad de cualquiera sea el asunto que se trate.


Tal vez por temor a parecer "políticamente incorrectos" frente a cierto progresismo berreta, no tocamos temas tales como inseguridad (por ejemplo). Esto pasa porque cierta "izquierda" tiene temas "tabú" (como los tiene también la "derecha") y no discute los temas que le parecen polémicos por temor a quedar etiquetada como "conservadora" y/o "derecha". Los problemas no tienen ideología. Los sufre la gente y hay que solucionarlos.

(Lo que pasa es que al progresismo le encanta pedir la sortija en la calesita de la corrección política y la superioridad moral).


Necesitamos un discurso que apunte a la mayoría de los ciudadanos, que toque de cerca sus demandas reales, y que también hable sobre mejorar la salud, la educación, etc. No se puede construir poder desde el purismo sosteniendo que somos "los racionales", "los que piensan en el otro" y que el resto son todos salames. Además hay que saber acompañar el ánimo general y el sentir popular, aunque haya que abandonar "nuestra razón".

Si hacemos campaña con un discurso que solamente le va a gustar a los que piensan como nosotros o a los que siempre nos votan, corremos el tremendo riesgo de caer en el ejercicio de la masturbación intelectual. Escuchar siempre lo que tenemos ganas de escuchar es equivalente a masturbarse consecutivamente. Es imperativo que abandonemos el sentimentalismo meloso propio de una "izquierda" nostálgica que solamente sirve para adornar tortas de cumpleaños, y empecemos a ponernos más pragmáticos.


"Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha"


- Diego Armando Maradona


Queridos lectores, guarden esta frase en su memoria:

Es preferible "equivocarse" junto al pueblo TODA LA VIDA, antes que "tener razón" y ponerse al pueblo en contra.

Para "darle clases" al pueblo ya están la "izquierda" y la "derecha".

Nosotros venimos a acompañar al pueblo porque nuestra doctrina es la justificación teórica de nuestra identidad nacional. Ni más ni menos.


Por otro lado, hay cierto "infantilismo" político que es imperativo abandonar. Esto ya no es patrimonio exclusivo de un espacio político. Le puede pasar a cualquiera. Nos referimos a esta visión de la política como si fuera una película de Disney donde están los buenos, los malos, los héroes, los villanos, etc.


 Lo único que se consigue discutiendo quién es más "progre" o más "conservador" es terminar encerrados en discusiones teóricas y entelequias confusas que a nadie le importan.

Esto tal vez le duela y le pese a muchos, tal vez estoy metiendo el dedo en la llaga, pero en algún momento hay que decir estas cosas. Sin embargo, estamos a tiempo de cambiar. No hay que perder la esperanza. Lo importante, y tomemos nota de esto, es que no muera la discusión política, porque la "anti" política, es lo peor que puede pasarnos.


De cualquier manera, seamos optimistas porque no todo está perdido. Nunca estuvo todo perdido por más difícil que parezca determinada situación. Esto no es para quedar como "mensajero esperanzador". Lo digo para no caer en el fatalismo y el sensacionalismo de los medios masivos de comunicación. Ellos tienden a decir que está todo perdido cuando asoman un poco los problemas, pero yo NO.


No se trata de “buenos y malos” ni de oponerse a todo (o rechazar todo). Se trata de PROPONER. 

Algunos dirigentes dieron por perdida la Ciudad de Buenos Aires y lo único que buscan es hacerse conocidos presentando nuevos espacios políticos y “cuadros” que, honestamente, dejan mucho que desear. Se burlan de la ciudadanía con esos discursos que son, como poco, de comedia yanqui. Las campañas que hacen son dignas de un sketch de Les Luthiers. Al que se queja por la inseguridad le piden que vaya a votar por una ciudad más inclusiva. Es por eso que además de buscar mejores cuadros, hay que cambiar el discurso y apuntar a solucionar los problemas cotidianos. 



Cuidado con el discurso del cambio climático



 


Buenas tardes compatriotas. Queremos alertarlos para que estén atentos y no se dejen engañar. El discurso ambiental viene pegando fuerte hace algunos años y el poder quiere utilizarlo con intenciones muy peligrosas. 

Los países que estamos en vías de desarrollo queremos industrializarnos. No queremos ser exportadores de materias primas y vivir condenados a ser la verdulería, carnicería o fiambrería de una potencia extranjera. Necesitamos una economía fuerte. Tenemos que rechazar a los depredadores globales* que vienen a vendernos que podemos reemplazar nuestra economía por una sustentable. No se trata de elegir entre una cosa y la otra. Tal vez las dos pueden convivir perfectamente. El problema es que quieren sustituir una economía por otra cuando todavía estamos luchando por ser soberanos. Las potencias mundiales son las que contaminan más. Vayan a ponerle restricciones a Inglaterra.

*Depredadores globales: Este término lo usó Cristina Fernández de Kirchner en un discurso en Mar del Plata, pero parece que los chicos de La Cámpora y otros dirigentes kirchneristas del PJ se olvidaron o "cambiaron de opinión" y ahora prefieren seguir agendas globales extranjeras en vez de atender los problemas y las necesidades del país. No hacen una marcha pidiendo mejores salarios y control de precios pero te hacen una marcha con el macrismo y con los troskos por la "crisis climática". Dejen de joder con la gente, caraduras. Peronismo es otra cosa. 

El progresismo globalista se las arregló muy bien para meternos el perro. Van a colonizarnos otra vez con el discurso del medio ambiente y el ecologismo. 

Muchos dirigentes políticos están importando agendas extranjeras y se están olvidando de los intereses nacionales. De los problemas del país y de las necesidades de nuestro pueblo. 

Estemos atentos.


José Ignacio Rucci (IN MEMORIAM)

  Hablar del compañero Rucci no es solamente hablar del peronismo. Es hablar de Patria y lealtad. En tiempos donde se confunde la lealtad co...