miércoles, 13 de octubre de 2021

Manual para ganar la Ciudad de Buenos Aires






A la militancia: 


Si el macrismo viene ganando consecutivamente en CABA, no podemos seguir diciendo frases del tipo "los porteños son todos gorilas" o "todos fachos" o "todas las cosas malas del mundo habidas y por haber". Es un poquito hipócrita cargarle toda la culpa a la gente de a pie. Hay que tener un poco de ojo crítico y revisar ciertas conductas que adoptamos a veces como militancia y como dirigencia.

No sirve de nada ser oposición en la Ciudad si criticamos todo y no le ofrecemos soluciones a la ciudadanía en su conjunto. Sea de clase media o no. Es por eso que nos va mejor cuando llevamos propuestas y nuevos proyectos para la ciudad y no nos oponemos de la misma manera que los troskos (solamente por nombrar a alguien).


No está mal hacer metrobus y bicisendas. Lo que está mal es que eso sea lo único que se haga. Si a la gente le gusta eso, o si hay personas que realmente lo necesitan, lo seguimos haciendo, pero nos ocupamos también de otras cosas como salud, educación, empleo y seguridad. Nuestro discurso no puede consistir en atacar al adversario por un par de bicisendas o en simplemente ATACAR a un enemigo. (No existe el enemigo en la política, ya escribimos mucho acerca del verdadero enemigo).

Dejemos a las bicisendas en paz, que total no se van a ir a ningún lado, pero prometamos y realicemos otras cosas además de eso.

Tampoco podemos ser tan inmaduros o caraduras como para acusar de "facho" al vecino que se queja de los robos y grita a viva voz que hay inseguridad. No puede ser que al tipo que se desloma laburando de sol a sol para pagar el alquiler le digamos que es un facho/oligarca porque un periodista de aspecto amigable le dijo que las tomas de tierras están mal y este pobre diablo le creyó. Lo siguiente va a sonar polémico, pero la duda me carcome la cabeza: Ya que estamos... ¿Está mal que piense que las tomas de tierras están mal? ¿Si a ese tipo le pasara eso? En todo caso... ¿No deberíamos trabajar en políticas de acceso a la vivienda que estén al alcance de la gente? Si ya tenemos algunas, podríamos mejorarlas y actualizarlas en base a la realidad que nos presenta el país, la ciudad, etcétera, y etc, etc.


En las elecciones hay que votar ideas y propuestas. No puede ser que nuestra propuesta electoral sea "vamos por una ciudad más inclusiva" (Estamos bromeando, es una exageración. No empiecen a crucificarnos). Necesitamos menos progresismo de cotillón y más Jauretche, más José Hernández.

Nuestras propuestas tienen que hablar del TRABAJO, de la salud, de la educación, de las escuelas y los hospitales. Por ejemplo: Horacio Rodríguez Larreta dijo en su campaña de 2019 que inauguró 54 escuelas. Resulta que la gente fue a corroborarlo y esas escuelas no están. Eso es una oportunidad para nosotros y es una oportunidad ni más ni menos que para construir escuelas y mejorar las condiciones edilicias de las que ya existen. 


Abrir hospitales, clínicas. reformar los servicios penitenciarios, etc. Solamente por nombrar algunas cosas. Urbanizar los barrios más vulnerables también puede ser un proyecto nuestro. Pero urbanizarlos en serio. Destinar recursos a la creación de empleo y ayudar a empresarios emergentes y PyMES. De este modo generamos puestos de trabajo. GENERAR TRABAJO es gobernar también. 

Para cambiar la realidad hay que ganar las elecciones, y para ganar las elecciones hay que tener un discurso terrenal que atienda las demandas reales de la gente. Hay que mostrarle a la gente que no somos unos extraterrestres y que también vivimos en CABA y nos preocupa que haya demandas insatisfechas.


Y hay que mejorar la comunicación con el adversario y con el votante que no es ni "larretista" ni "progresista" ni "peronista".

Es muy fácil hacerse el revolucionario discutiendo con el vecino que votó a Larreta...

CORRECIÓN: Es muy fácil hacerse el revolucionario. PUNTO.

Si nuestro discurso está focalizado en los temas centrales y/o los problemas reales de la gente que habita la misma ciudad que nosotros, tenemos una gran oportunidad para ganar una elección en CABA. Si seguimos haciendo campaña de la misma manera que todos los años anteriores... vamos a perder por goleada.


Los aires de superioridad moral que suelen compartir de manera recíproca la "izquierda" y la "derecha" no sirven para nada. Esta actitud que tienen de "darle clases" al pueblo y venderle la verdad revelada solamente nos tira para atrás. Por supuesto que podemos unirnos con otras fuerzas, somos peronistas, apoyamos la unidad, pero justamente, hay que tener un discurso que a la mayoría de la gente le interese.


La política NO SE TRATA DE TENER RAZÓN. La política se trata de GANAR y punto. Fin.

Uno puede tener razón y perder por goleada cuarenta elecciones seguidas. No importa "la razón".

Si no hablamos en serio, vamos a quedar como los que siempre buscan "tener razón" para dormir tranquilos. Se pierde la discusión importante porque nos ponemos de nuevo en una lógica de amigos y enemigos y nos olvidamos de la profundidad de cualquiera sea el asunto que se trate.


Tal vez por temor a parecer "políticamente incorrectos" frente a cierto progresismo berreta, no tocamos temas tales como inseguridad (por ejemplo). Esto pasa porque cierta "izquierda" tiene temas "tabú" (como los tiene también la "derecha") y no discute los temas que le parecen polémicos por temor a quedar etiquetada como "conservadora" y/o "derecha". Los problemas no tienen ideología. Los sufre la gente y hay que solucionarlos.

(Lo que pasa es que al progresismo le encanta pedir la sortija en la calesita de la corrección política y la superioridad moral).


Necesitamos un discurso que apunte a la mayoría de los ciudadanos, que toque de cerca sus demandas reales, y que también hable sobre mejorar la salud, la educación, etc. No se puede construir poder desde el purismo sosteniendo que somos "los racionales", "los que piensan en el otro" y que el resto son todos salames. Además hay que saber acompañar el ánimo general y el sentir popular, aunque haya que abandonar "nuestra razón".

Si hacemos campaña con un discurso que solamente le va a gustar a los que piensan como nosotros o a los que siempre nos votan, corremos el tremendo riesgo de caer en el ejercicio de la masturbación intelectual. Escuchar siempre lo que tenemos ganas de escuchar es equivalente a masturbarse consecutivamente. Es imperativo que abandonemos el sentimentalismo meloso propio de una "izquierda" nostálgica que solamente sirve para adornar tortas de cumpleaños, y empecemos a ponernos más pragmáticos.


"Yo me equivoqué y pagué, pero la pelota no se mancha"


- Diego Armando Maradona


Queridos lectores, guarden esta frase en su memoria:

Es preferible "equivocarse" junto al pueblo TODA LA VIDA, antes que "tener razón" y ponerse al pueblo en contra.

Para "darle clases" al pueblo ya están la "izquierda" y la "derecha".

Nosotros venimos a acompañar al pueblo porque nuestra doctrina es la justificación teórica de nuestra identidad nacional. Ni más ni menos.


Por otro lado, hay cierto "infantilismo" político que es imperativo abandonar. Esto ya no es patrimonio exclusivo de un espacio político. Le puede pasar a cualquiera. Nos referimos a esta visión de la política como si fuera una película de Disney donde están los buenos, los malos, los héroes, los villanos, etc.


 Lo único que se consigue discutiendo quién es más "progre" o más "conservador" es terminar encerrados en discusiones teóricas y entelequias confusas que a nadie le importan.

Esto tal vez le duela y le pese a muchos, tal vez estoy metiendo el dedo en la llaga, pero en algún momento hay que decir estas cosas. Sin embargo, estamos a tiempo de cambiar. No hay que perder la esperanza. Lo importante, y tomemos nota de esto, es que no muera la discusión política, porque la "anti" política, es lo peor que puede pasarnos.


De cualquier manera, seamos optimistas porque no todo está perdido. Nunca estuvo todo perdido por más difícil que parezca determinada situación. Esto no es para quedar como "mensajero esperanzador". Lo digo para no caer en el fatalismo y el sensacionalismo de los medios masivos de comunicación. Ellos tienden a decir que está todo perdido cuando asoman un poco los problemas, pero yo NO.


No se trata de “buenos y malos” ni de oponerse a todo (o rechazar todo). Se trata de PROPONER. 

Algunos dirigentes dieron por perdida la Ciudad de Buenos Aires y lo único que buscan es hacerse conocidos presentando nuevos espacios políticos y “cuadros” que, honestamente, dejan mucho que desear. Se burlan de la ciudadanía con esos discursos que son, como poco, de comedia yanqui. Las campañas que hacen son dignas de un sketch de Les Luthiers. Al que se queja por la inseguridad le piden que vaya a votar por una ciudad más inclusiva. Es por eso que además de buscar mejores cuadros, hay que cambiar el discurso y apuntar a solucionar los problemas cotidianos. 



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